Cuando se fue del estadio Único de La Plata, lo hizo rengueando, dando muestras de dolor, pero ayer, cuando apareció en el espacioso y señorial lobby del hotel InterContinental, ya caminaba en forma normal, como siempre.
El capitán Diego Lugano terminó golpeado y dolorido. Recibió un fuerte rodillazo en la cadera y eso lo dejó maltrecho en el último tramo del partido ante Perú, sin embargo, apretó los dientes y siguió en la cancha como si nada. Recién cuando aflojó la tensión en el vestuario, dijo lo que le había sucedido.
Es el único futbolista golpeado, y que está en recuperación. "Por suerte quedan varios días por delante, se va a mejorar", dijo Celso Otero, uno de los colaboradores del maestro Óscar Tabárez. Y el propio capitán respaldó esa afirmación ayer por la tarde: "Estoy mejor, mucho mejor", dijo cuando marchaba hacia el ascensor.
Hoy por hoy, podría decirse que esa es la gran preocupación, pero como el encuentro se habrá de disputar el domingo, todos confían en la presencia del zaguero en la defensa.
Por otro lado, tanto Diego Godín como Edinson Cavani estarán a la orden del cuerpo técnico también en la final del domingo. Los dos se sumaron a los trabajos grupales y están listos para jugar, si fuesen necesarios sus servicios. Nadie quiere perderse este partido, el más importante en años, después de aquella semifinal con Holanda en el Mundial Sudáfrica 2010.
El plantel ayer trabajó en forma diferenciada. Por un lado, los que jugaron todo el partido contra los peruanos y por otro, aquellos que no lo hicieron o actuaron pocos minutos, como Abel Hernández y Sebastián Eguren.
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